Mallos y monasterios

A mediados de noviembre teníamos un viernes festivo y aprovechamos ese día extra para acercarnos hasta los Mallos de Riglos a intentar ver el Treparriscos.

El paisaje todavía estaba muy otoñal y la temperatura fue muy agradable, por lo que el sábado los mallos se llenaron de escaladores. Pero eso no fue un inconveniente para las aves, ya que tanto el Treparriscos como los acentores alpinos se nos pusieron muy cerca y pudimos disfrutarlos un largo rato.

Os dejo varias fotos del precioso pájaro-mariposa, el Treparriscos, y una de un Acentor Alpino.

Además de las aves, en esta ocasión he hecho bastantes fotos a otros motivos. Estos primeros son detalles vegetales y de la luna en San Juan de la Peña y en la estación de ferrocarril de Riglos.

El sábado visitamos el monasterio viejo de San Juan de la Peña. Bajamos paseando desde la pradera y visitamos su interior.

Por la tarde quedamos con nuestro amigo Ramón y dimos un paseo por los miradores del Pirineo. Como el día estaba muy despejado se veían muy bien sus cimas algo nevadas y la Sierra de Guara al otro lado. Ya de noche bajamos a dar una vuelta por Santa Cruz de la Serós para ver la iglesia y sus chimeneas espantabrujas.

El domingo para la vuelta elegimos la carretera vieja en lugar de Monrepós para cruzar el puente de Santa María de la Peña y poder circular despacio y haciendo paradas de camino cuando el paisaje se veía más bonito.

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Peña Oroel

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Largos días de junio

Junio es ese mes que ya huele a verano: se reduce el horario de clase, terminan las extraescolares y las tardes son larguísimas. Eso me encanta porque aparte de jugar y acabar los exámenes, tengo tiempo para salir al campo casi a diario.

Este año la primavera fue más lluviosa. Aunque ahora ya se ha secado todo, a inicios de mes estaban las praderas espectaculares de flores.

Cuando las luces son adecuadas me gusta probar a captar contraluces de plantas con la luz detrás o claves bajas aprovechando esos rayos de sol bajo que solo ilumina algunas zonas aisladas.

Para disfrutar de la naturaleza, esta es la época del año en que todas las aves van como locas a criar a sus polluelos. Así que me encanta ir con papá y sentarnos a observar sus movimientos, a ver dónde ceban, qué presas llevan a los nidos y, con suerte, estar en el momento justo en que los volantones empiezan sus primeros y torpes paseos.

Después de muchos años de observar al Roquero Rojo en nuestro querido valle del Pancrudo, este verano por fin hemos visto a una pareja sacar adelante a sus pequeños.

Otro gran descubrimiento, gracias a Antonio, fue este nido de Golondrina daurica bajo un puente. Una pareja preciosa que también ha visto volar a sus pollos sin ningún percance.

El último día que estuve en el hide ya habían volado las golondrinas, así que me camuflé para ver si acudía algún animal a beber al río… y sí que vinieron, aunque no los que esperaba.

ovejas

Otro de los fenómenos naturales que tenemos justo a la vuelta de la esquina (y no en sentido figurado) es el de los Ciervos volantes. Después de cenar salimos a la orilla del Jiloca a esperar a que empiecen sus vuelos crepusculares. Mientras se hace la hora de que comiencen su actividad me doy unos paseos y derrapes con la bici y, si vuelan con algo de luz, a intentar pillarlos en vuelo. No es nada fácil, por cierto.

Otra de mis actividades favoritas de inicios de verano son los paseos nocturnos con la furgo para ver si cruza por los caminos algún mamífero (erizo, zorro, gineta, tejón, liebre…). Es mejor momento para verlos puesto que ya están rondando los jóvenes. Muchas de esas vueltas no son muy exitosas, o no se ve nada o la imagen es de un animal cruzando el camino a toda velocidad, casi sin poder identificarlo. Pero algunas noches hay suerte y encontramos algún motivo de foto.

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Sapo común

Escapadicas de invierno

Los primeros fines de semana de este año no nos hemos movido mucho de Calamocha, entre partidos de futbito y visitas de familiares y amigos hemos pasado por casa la mayor parte de sábados y domingos.

Aún así he ido sacando la cámara de vez en cuando, para no perder la costumbre. Estas primeras son del jardín, algunos de los pajarillos que vienen a recuperar fuerzas. Intenté aprovechar lo poco que nevó un sábado para que hubiese nieve en el posadero. La última es del primer gavilán que vemos desde el comedor, sorprendentemente se tiró al movimiento de gorriones que hay entre el jardín vecino y el nuestro.

Esa única pequeña nevada aprovechamos para acercarnos a uno de los rincones que más nos gustan, la Venta del Diablo. El objetivo era sorprender por allí a las cabras, pero no asomaron en ese día tan frío, preferirían rincones más resguardados. Como el paisaje estaba muy bonito, aproveché para fotografiar algún detalle sobre la nieve y las erosiones con el contraste del blanco.

Ese fin de semana vino a pasarlo con nosotros nuestro amigo Jordi Bas. Aunque en las erosiones nos fallaron las cabras, al día siguiente sí que se nos dejaron ver por Navarrete. Estaban más entretenidas en otras cosas y nos ignoraron bastante, dejándonos acercarnos a buena distancia de foto (para Jordi demasiado cerca, con su pedazo de objetivo).

Otro de los espectáculos de cada invierno son las grullas. En febrero siempre hacen la fiesta de la despedida, así que dimos una vuelta por la Laguna de Gallocanta y disfrutamos de la ruidosa entrada en compañía de Jordi, Chabier y Carmen.

Y para acabar estos dos primeros meses del año hicimos una escapadita a la sierra de Albarracín. Pensábamos pasar más tiempo, pero había batidas de caza y los gritos y tiros, así como ver escapar despavoridos a corzos y ciervos no invitaban a rondar mucho por los caminos. En un merendero sí que perseguí un rato a algunos pequeños mitos y al Agateador, que volaba de tronco a tronco y subía a lo largo de la corteza buscando qué comer.

A la vuelta nos detuvimos en El Poyo para ver si salía el martín pescador, pero no hubo suerte, así que probé alguna foto de destellos en el agua. ¡Que os gusten mucho!

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Otoño variado

Hace mucho tiempo que no publicaba una entrada, este otoño he estado ocupado con viajes, premios, charlas, exámenes, partidos…

Algunas de las escapadas han sido por distintos puntos de Aragón, visitando las tres provincias. Como no he colgado entradas de cada lugar por separado, he seleccionado unas pocas imágenes de todos ellos y así puede quedar una entrada variada y bonita. Vamos de cerca a lejos:

  • Últimos rebollones de la temporada: a finales de noviembre pudimos disfrutar al lado de casa de un fin de semana setero gracias a las temperaturas suaves. Salimos al monte con los papás y la güeli, que se vino a disfrutar de una de las actividades que más le gustan: descubrir los rebollones naranjas debajo de la pinaza. Luego ¡sueña con ellos!.

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  • Bebedero en Moscardón: con las primeras heladas fuimos a pasar un fin de semana a la sierra de Albarracín y esperé escondido a que bajasen a beber aves a un abrevadero que conocíamos gracias a nuestro amigo José Beneíto.

 

  • Visita al Pirineo: durante el puente de la Inmaculada fuimos dos días a Aínsa a casa de nuestros amigos Quino, Mónica, Alberto y Silvia y otro día a Panticosa con los tíos David y Elena. Con todos ellos lo pasamos muy bien.

A pesar de la cantidad de visitantes que había por la montaña durante el puente pudimos encontrar rutas más tranquilas por el Sobrarbe, aunque uno de los días caminamos la conocida subida a la Cola del Caballo en el P.N. de Ordesa. Para mí eran paisajes nuevos y los papás hacía tiempo que no los recorrían, así que disfrutamos mucho.

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Panorámica llegando a la Cola de Caballo, con el Perdido al fondo.

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Chova piquigualda

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Quejigo a contraluz

  • Zaragoza: el último día del puente era el cumpleaños de mi abuela Conchita, así que bajamos a Zaragoza a celebrarlo con ella. Para que no se me hiciese larga la mañana hasta que llegasen los primos, papá me llevó al parque Palomar a buscar algún ave que fotografiar. Pensamos en las ruidosas Cotorras de Argentina, que nunca fallan, pero ¡además había un montón de reyezuelos!. Nunca me lo había pasado tan bien con estas dos especies porque son muy pequeñas e inquietas y no paran de un lado para otro. En el parque no es que estuvieran paradas, pero sí me dieron alguna oportunidad para fotografiarlas y sobre todo verlas muy bien. ¡Son tan bonitos!

 

 

 

Primavera desde el coche

Con la llegada del buen tiempo los animales ofrecen espectáculos impresionantes, así que intentamos pasar el mayor tiempo posible en el campo para no perdernos detalle.

Un ejemplo de estos espectáculos lo encontramos una mañana por Gallocanta, donde asistimos al cortejo de las Collalbas grises. Estos dos machos estuvieron un buen rato haciendo saltos y vuelos ante la mirada de una hembra.

Dos machos de Collalba gris peleándose para impresionar a la hembra

Dos machos de Collalba gris peleándose para impresionar a la hembra

Otra escena poco frecuente tuvo lugar la semana pasada. Encontramos en el valle del Pancrudo una pareja de Aguiluchos cenizos recién llegados de la migración. Ajeno a nosotros el macho se posó y dedicó un tiempo a atusarse el plumaje a escasos metros aprovechando las últimas luces de la tarde. Mientras, la hembra descansaba en un muro cercano.

Esa misma tarde habíamos visto en una ladera a este precioso zorro. Primero se quedó amagado intentando pasar desapercibido y después se escapó cuesta arriba volviéndose de vez en cuando.

Zorro en el valle del Pancrudo

Zorro en el valle del Pancrudo

El puente del 1 de mayo está siendo impresionante, de momento ya he podido fotografiar varias especies que soñaba con ver. En una vuelta que dimos por los Ojos de Caminreal pude obtener estos tres bonitos cromos para mi álbum de aves:

El viernes dedicamos la mañana a dar una vuelta por las lagunas de Gallocanta, La Zaida y Guialguerrero. Vimos bastantes limícolas un poco lejos, fuera de la distancia de fotografiarlos, pero tampoco volví con las manos vacías.

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Totovía

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Alcotán

 

Ayer sábado fuimos por la tarde a la paramera de Blancas a ver si ya se oían cantar las alondras de Dupont, y ¡vaya que si las vimos!. Papá localizó una de lejos cantando, pero luego se fueron acercando y vimos al menos dos que se pasearon mucho más cerca de lo esperado.

Alondra Ricotí o de Dupont

Alondra Ricotí o de Dupont

Además se nos quedó a un par de metros de la furgo una liebre que confiaba en su mimetismo y casi no sale corriendo. Tras escapar repitió la operación y se volvió a parar junto al camino para nuestra sorpresa.

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Y aún nos quedan días de primavera…¿qué más veremos?. Me voy de nuevo al campo a comprobarlo.

 

 

 

Masterclass con José Benito Ruiz

El último fin de semana de febrero disfruté de lo último que me quedaba pendiente como parte del premio del Wildlife Photographer of the Year: dos días en compañía de un experto en fotografía. El elegido por parte de los organizadores fue nada menos que el maestro José Benito Ruiz, quien vino a pasar dos días en Calamocha.

José Benito y yo

Aguantando la nevada con J. Benito

El sábado aprovechamos el día rondando por Teruel. En primer lugar dimos una vuelta por Torralba, a fotografiar el palomar, algún paisaje y en busca de mis amigas las lechuzas campestres. Allí practicamos algunas técnicas fotográficas, como provocar efecto de niebla o disparar en clave alta.

Por la tarde estuvimos en el valle del Pancrudo, otro de nuestros entornos favoritos, y vimos un montón de cabras. Algunas se habían juntado en grandes grupos y estaban tranquilas pastando, así que nos dieron tiempo para fotografiarlas con detalle y para experimentar también contraluces con y sin niebla.

Para acabar la tarde y aprovechar las nubes y luces tan especiales que tuvimos todo el día fuimos a la carrasca del Tormo, un hermoso árbol que fue la despedida perfecta para el día fotográfico.

carrasca Tormo

El domingo cambiamos de aires y nos fuimos con mis padres, José Benito y nuestros amigos Uge Fuertes y Marta a la Virgen de la Hoz, en Guadalajara. De camino nos detuvimos en los palomares de Castellar de la Muela a seguir experimentando fotografía (y a que corriese mi querida amiga Noa).

José B y palomares

Con Uge papa y José B

colección de fotógrafos en el barranco del Río Gallo

Antes de subir al mirador para obtener mejor vista e intentar ver si pasaba el halcón, hicimos algunos ejercicios de líneas y formas geométricas jugando con los tejados de la hospedería.

virgen hoz

Pino asomado en lo alto del rodeno

Después de comer en Rodenas completamos la vuelta de naturaleza y pueblos, nos asomamos al castillo de Peracense y nos detuvimos en Ojos Negros para hacerle unas últimas fotos al molino.

En resumen fue un fin de semana muy especial, además de lo que disfrutamos en el campo haciendo fotos los dos días pudimos conocer a José Benito Ruiz y aprender de su gran experiencia.

 

 

Días de invierno

En invierno las tardes son tan cortas que durante la semana apenas tengo tiempo de salir al campo, pero con la llegada del frío aparecen espectáculos que no hay que dejar pasar. Siempre sacamos  algún hueco entre extraescolares y deberes o durante los fines de semana para rondar con el coche e intentar captarlos.

Estos meses de enero y febrero vemos volar los milanos reales desde la ventana de casa, especialmente en tardes de viento. Al caer la luz se juntan a dormir en unos chopos cercanos, reuniéndose grandes grupos en las inmediaciones del pueblo. Buscando la mejor vista encontramos un camino en el que no quedan muy lejos los milanos y al fondo del dormidero se recorta la torre de la iglesia de Calamocha, así que allí nos quedamos hasta el anochecer.

Otro de nuestros destinos preferidos, porque siempre volvemos con alguna imagen nueva o con observaciones interesantes, es la Laguna de Gallocanta. Un sábado temprano subí con papá a ver si veíamos de nuevo a las Lechuzas campestres y nos pasó por al lado este simpático zorro.

Con las campestres ya hemos coincidido varias veces. La última vez tuvimos la suerte de ver tres juntas acurrucadas bajo las hierbas del mismo ribazo a pleno mediodía, de modo que estuvimos controlándolas el resto del día y al atardecer nos apostamos cerca a esperar a que se activaran. Se hicieron de rogar un poco, y no me extraña, porque con el viento y los cuatro copos de nieve que caían no apetecía nada empezar a volar. Cuando ya casi nos desesperábamos fue muy bonito ver cómo se preparaban: dieron unos pasitos hacia adelante, se atusaron el plumaje, hicieron unos estiramientos y salieron volando por turnos.

Otra de las rapaces que se ve muy a menudo volar por los campos en torno a Gallocanta es el Aguilucho cenizo. Esta hembra había cazado y estaba muy cerca del camino con su presa bien agarrada.

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Hembra de Aguilucho cenizo

Además de rapaces, en ocasiones se paran cerca aves más pequeñas, como este Escribano palustre. A pesar de ser invierno este ejemplar estaba con el plumaje muy contrastado.

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Escribano palustre

Ahora la pena es que con las ganas que tenía de que nevara, ha sido poco y en miércoles, así que no he podido intentar estos animales con el campo nevado… habrá que esperar a la próxima.